TODO SOBRE MABON

TODO SOBRE MABON

Mabon: el equilibrio entre la luz y la oscuridad.
Mabon
no es solo una fecha en el calendario, es un portal de equilibrio. Es el momento en el que la luz y la oscuridad duran exactamente lo mismo. Un instante en el que el universo nos recuerda que nada es eterno, que todo busca su balance, y que incluso dentro de ti existen esos dos polos que necesitan reconciliarse.

Septiembre nos trae este equinoccio de otoño para enseñarnos algo muy claro: lo que no agradeces se pierde, lo que no sueltas se pudre, y lo que reconoces se transforma.

Mabon es el tiempo de la segunda cosecha, cuando los frutos están maduros y listos para ser recogidos. Pero no se trata solo de manzanas, uvas o calabazas: se trata de tu cosecha interior. ¿Qué sembraste hace meses y qué estás recogiendo ahora? ¿Qué resultados te muestran tus acciones, tus pensamientos, tus decisiones?

El mensaje de Mabon

El equinoccio es neutral, es el centro. Ni la luz vence ni la oscuridad gana. Y aquí está la enseñanza: no tienes que elegir un bando dentro de ti. No se trata de eliminar tus sombras, se trata de reconocerlas. No se trata de negar tu luz, se trata de honrarla.

Mabon nos dice: abraza tus contradicciones, porque solo así puedes estar completa.

¿Qué hacer en Mabon?

Este no es un día para correr ni para acumular cosas. Es un día para pausar, agradecer y equilibrar.

Te propongo un ritual sencillo y profundo:

  1. Prepara tu altar. Coloca velas naranjas, doradas o marrones, frutas de temporada (manzanas, uvas, calabazas, granadas) y hojas secas que recojas en la calle o el bosque.
  2. Haz tu lista de agradecimientos. Todo lo que hayas recibido este año, incluso lo difícil, porque eso también es parte de tu cosecha.
  3. Escribe lo que debes soltar. Lo que ya no quieres cargar en este nuevo ciclo.
  4. Enciende una vela. Primero agradece, luego quema o entierra lo que quieres dejar atrás.
  5. Comparte un alimento. Mabon también es comunidad. Cocina algo con productos de temporada y compártelo, aunque sea con tu familia, con una amiga, o incluso con la naturaleza como ofrenda.

Reflexión espiritual

Mabon te pone frente a un espejo:

  • ¿Estás en equilibrio contigo misma o vives en extremos?
  • ¿Das tanto como recibes, o solo exiges a la vida?
  • ¿Agradeces lo que tienes, o solo miras lo que te falta?
  • ¿Aceptas tu sombra, o la niegas y proyectas en los demás?

El otoño empieza aquí. Y el otoño no viene a regalarte flores: viene a mostrarte que todo lo que no sueltes, terminará cayendo por su propio peso, igual que las hojas del árbol.

No podemos avanzar cargando ramas secas. No podemos florecer en primavera si no aceptamos el otoño.

Despertar desde Mabon

Quiero decirte algo sin rodeos: si en tu vida no hay equilibrio, Mabon lo va a mostrar. Si vives en exceso (de trabajo, de ruido, de vacío), lo vas a sentir. Y si vives en carencia (de amor, de gratitud, de presencia), también va a salir a la luz.

Este equinoccio es un llamado.

No para que lo disfraces con frases bonitas, sino para que te preguntes con sinceridad: ¿estoy viviendo en armonía con lo que soy, o me estoy engañando?

Mabon es la oportunidad de detenerte, de mirar lo que has cosechado y de decidir qué quieres sembrar después. Porque el año no ha terminado, pero esta es la línea divisoria que marca cómo entrarás en el invierno: ¿con gratitud y equilibrio, o con peso y resistencia?

Que este Mabon te lleve a agradecer de verdad, a soltar sin miedo y a encontrar el equilibrio en lo más profundo de ti.

Recuerda: la magia no está en el altar, está en tu capacidad de reconocer, agradecer y transformar.

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